by any other name would smell as sweet." Romeo and Juliet, William Shakespeare
Cuando era chico, elegir un libro para leer de la biblioteca familiar no era una tarea sencilla. La colección ecléctica de ejemplares con la más amplia variedad de encuadernaciones, colores, tamaños, autores y temas, convertían la búsqueda de “ese” libro para leer, en una aventura de descubrimiento.
Las bibliotecas de casa, tenían algunas colecciones encuadernadas en cuero de Rusia y hojas tipo biblia con los extremos de las hojas doradas o plateadas y llamaba la atención mirar estos libros, tanto por la cubierta como por los destellos que reflejaban las hojas mientras estaban cerrados. Pero también estaban esos otros, muchos, libros muy humildes encuadernados en tapa blanda, algunos tantas veces leídos que estaban en una condición casi ruinosa. Entre estos últimos, estaba la colección completa de novelas policiales del séptimo círculo y numerosos libros de la editorial Losada que tenían cubre tapas de varios colores, según la colección a la que perteneciera, aunque la mayoría eran grises. También había unos libritos, algunos bastante deteriorados (eran muy viejos, de cuando mi papa era chico), de la colección Mas Allá que me gustaban porque tenían muchos cuentos cortos de ciencia ficción. Éstos, junto con las revistas Planeta y algunas Planète eran aquellos que hojeaba y leía con mayor frecuencia.
A los libros finos, les tenía bastante respeto y no los manipulaba mucho, con excepción de unos pocos, como el de las obras completas de García Lorca que me gustaba leerlo para memorizar los poemas, varios de los cuales aún hoy recuerdo. Otro libro fino que me llamaba la atención era uno bastante gordo en francés acerca de la revolución francesa. Lo interesante de ese libro era la cantidad de grabados que tenía sobre distintos momentos de la revolución, tales como la toma de la bastilla, las defenestraciones y la infame guillotina. Me valía de un diccionario para leer los epígrafes y algunos fragmentos.
Recuerdo también ese libro pequeño de tapa dura editado por el fondo de cultura económica “Cibernética y sociedad” de Norbert Wiener que me llevó a afirmar que de grande iba a ser un “cibernético”, algo no tan alejado de mi realidad profesional actual. O también los tomos de “La Doctrina Secreta” que, como el título invocaba, estaban llenos de términos y símbolos misteriosos.
El recorrido al azar y la ocasional hojeada de los volúmenes me había permitido conocer el terreno bastante bien y desarrollar un método de selección de lo grosero a lo sutil como indicaban los preceptos alquimistas, de los que también había libros, o de afuera hacia adentro. Comenzando por la tapa, continuando por el título y finalmente espiando el contenido. Había un libro perteneciente a la clase de los parias, los desamparados, esos libros de tapa blanda que soportaban estoicamente los embates de la lectura despreocupada, que hasta entonces había ignorado completamente. Además de la cubierta poco llamativa, el título era ambivalente, la mitad prometía la posibilidad de muchas historias, las que pueden tener lugar en el curso de cien años, pero la otra mitad le otorgaba el sello de desolación y abandono, de soledad.
Sin embargo, recuerdo haber leído el primer párrafo: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y caña brava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos.” Y recuerdo que continué leyendo renglón tras renglón y párrafo tras párrafo la sucesión de páginas del libro con el único intervalo de la cena y el sueño. Al día siguiente terminé de leerlo y en ese lapso había compartido “Cien Años de Soledad” con los Buendía. El dicho popular advierte “Nunca juzgues a un libro por su portada” a lo que podría agregar tampoco lo juzgues por su título. O, como señala Shakespeare, aquello a lo que llamamos Rosa conservará sus cualidades sin importar el nombre que le pongamos.
Sergio F. Otaño
sábado, 6 de abril de 2013
Balada del Boludo - Poema de Isidoro Blaisten
Por mirar el otoño
perdía el tren del verano.
Usaba el corazón en la corbata.
Se subía a una nube,
cuando todos bajaban.
Su madre le decía:
No mires las estrellas para abajo,
no mires la lluvia desde arriba.
No camines las calles con la cara,
no ensucies la camisa;
no lleves tu corazón bajo la lluvia, que se moja.
No des la espalda al llanto,
no vayas vestido de ventana,
no compres ningún tílburi en desuso.
Mirá tu primo el recto
que duerme por las noches.
Mirá tu primo el justo
que almuerza y se sonríe.
Mirá tu primo el probo
puso un banco en el cielo.
Tu cuñado el astuto
que ahora alquila la lluvia.
Tu otro primo el sagaz
que es gerente en la luna.
—Tienes razón, mamá —dijo el boludo
y se bebió una rosa.
—No seré más boludo—
y se bajó del viento.
—Seré astuto y zahorí—
y dio vuelta una estrella para abajo
y se metió en el subte
y quedaron las gaviotas.
Entonces vinieron los parientes ricos
y le dijeron:
—Eres pobre, pero ningún boludo.
Y el boludo fue ningún boludo
y quemaba en las plazas
las hojas que molestan en otoño.
Y llegó fin de mes.
Cobró su primer sueldo
y se compró cinco minutos de boludo.
Entonces vinieron las fuerzas vivas
y le dijeron:
—Has vuelto a ser boludo, boludo.
—Seguirás siendo el mismo boludo de siempre.
—Debes dejar de ser boludo, boludo.
Y medio boludo,
con esos cinco minutos de boludo,
dudaba entre ser ningún boludo
o seguir siendo boludo para siempre.
Dudaba como un boludo.
Y subió las escaleras para abajo,
hizo un hoyo en la tierra
miraba las estrellas.
La gente le pisaba la cabeza,
le gritaba boludo.
Y él seguía mirando
a través de los zapatos
como un boludo.
Entonces vino un alegre y le dijo:
—Boludo alegre.
Vino un pobre y le dijo:
—Pobre boludo.
Vino un triste y le dijo:
—Triste boludo.
Vino un pastor protestante y le dijo:
—Reverendo boludo.
Vino un cura católico y le dijo:
—Sacrosanto boludo.
Vino un rabino judío y le dijo:
—Judío boludo.
Vino su madre y le dijo:
—Hijo, no seas boludo.
Vino una mujer de ojos azules y le dijo:
—Te quiero.
sábado, 9 de febrero de 2013
Arte y Tecnologia en Honor a Nelson Mandela
La composición artística está compuesta de 50 (representan el cincuentenario) placas de acero de 10 metros de altura cada una, que representan las rejas de la prisión. Estas placas fueron diseñadas por medio de programas de CAD (diseño asistido por computadora) y la producción de las mismas se realizó por medio de un dispositivo láser controlado por un sistema informático o CAM (manufactura asistida por computadora).
Mas información sobre el autor y obra en el sitio Ver
Como señalamos antes, la escultura se encuentra en el mismo terreno en donde estaba la prisión, precisamente sobre el área donde estuvo la celda que alojó a Mandela por 27 largos años.
La composición artística permite que, en un punto específico de observación, la perspectiva de las columnas presente al observador la imagen de Nelson Mandela.
La obra fue realizada por el escultor Marco Cianfanelli, nacido en Johannesburgo en 1970 y graduado con la distinción en Bellas Artes, en la Universidad de Witwatersrand en 1992.
Localización Geográfica en Google Ver
martes, 18 de septiembre de 2012
Entrenamiento Mental
Un medio ideal para entrenar el cerebro consiste en la pràctica regular de ejercicios y juegos que desafíen gradualmente nuestro intelecto.
A través de la práctica reglar podemos cuidar y mejorar nuestras habilidades cognitivas, y así, mejorar nuestra calidad de vida.
El Ahorcado pertenece a la categoría de juegos apropiados para desarrollar habilidades lingüísticas, aprender nuevos términos y facilitar su memorización. Por esta razón, el Ahorcado se emplea asiduamente en la enseñanza de idiomas.
Versión On Line
Para jugar On-Line haga clic en la imagen que sigue.
Puede bajar el programa a su PC en el siguiente enlace:
Mini Manual
El programa Ahorcado requiere Java!
Se puede usar de 2 formas: Empaquetado (archivo jar) o Con los archivos en una carpeta de la PC.
1 - Empaquetado el el archivo horca.jar
Para ejecutar se usa: java -jar horca.jar
Sin parámetro usa el archivo predeterminado sports.txt.
java -jar horca.jar Ejemplo: java -jar horca.jar electronics.txt (abre el archivo electronics.txt)
Si el archivo está dentro de horca.jar lo abre, en caso contrario deja de funcionar.
El archivo AhorcadoJar.bat permite ejecutarlo con el ratón. Puede modificarlo con el editor de textos.
Dentro de horca.jar hay 5 archivos de ejemplo: animals.txt, caracter.txt, electronics.txt, music-styles.txt y sports.txt.
Para agregarle archivos: jar uf horca.jar miarchivo.txt
Para ver el contenido: jar tf horca.jar
2 - Desempaquetado en una carpeta de la PC
Antes de usar esta opción debe extraer los archivos.
Para extraer los archivos: jar xf horca.jar
Para ejecutar se usa:
java Ahorcado o java Ahorcado Ejemplo: java Ahorcado electronics.txt (abre el archivo electronics.txt)
Observe que la A de Ahorcado debe ir con MAYUSCULAS (reclamen a SUN). :P
El archivo Ahorcado.bat permite ejecutarlo con el ratón. Puede modificarlo con el editor de textos.
Para agregarle archivos, simplemente los carga en la carpeta img.
Los archivos deben contener una lista como la que se ve en el siguiente fragmento (music-styles.txt):
pop/rock
teen
diva
new-wave
synth
late-eighties
fifties
sixties
bubblegum
trip-hop
euro-pop
dance
classic rock
classic hard
punk
Fin
sábado, 15 de septiembre de 2012
Creá tu Propio Circuito de Entrenamiento en Internet
También se pueden construir historiales de tiempos y consumos en un mismo circuito para mejorar el seguimiento de los entrenamientos. Todo esto gracias a la posibilidad de poder utilizar los mashups de Google Maps.
jueves, 7 de julio de 2011
Revista Planeta

Seguramente, mis padres durante su juventud en la década de 1960 habrán encontrado un mundo de interrogantes en las páginas de esta revista, habrán explorado simbólicamente territorios desconocidos y misteriosos. En esos años no existía Internet, ni las computadoras personales y la exploración espacial estaba en sus comienzos.
Todas las Tapas y el Indice AQUI
Hoy, en el siglo XXI, la humanidad ha dado saltos significativos en el campo tectnológico y se han descartó muchas de las hipótesis que se desplegaban en las páginas de la Revista Planeta. Sin embargo, los interrogantes básicos aún persisten, por eso es interesante rescatar el lugar desde donde se formulaban estas ideas que en esos años generaron tantas controversias.
El prefacio del libro "El Retorno de los Brujos" nos da una pista del recorrido que llevó a Powels a la definición del Realismo Fantástico:
“Salía de Gurdjieff. Una amistad muy viva me ató a André Bretón. Éste me hizo conocer a René Alleau, historiador de la alquimia. Un día que estaba buscando un vulgarizador científico, para una colección de obras de actualidad, Alleau me presentó a Bergier. Se trataba de un trabajo alimenticio, y yo hacía poco caso de la ciencia, vulgarizada o no. Sin embargo, este encuentro fortuito debía ordenar mi vida por un largo período de tiempo, agrupar y orientar todas las grandes influencias intelectuales o espirituales que yo había experimentado, desde Vivekananda a Guénon, desde Guénon a Gurdjieff, desde Gurdjieff a Bretón, y volverme, en mi edad madura, al punto de partida: mi padre.
En cinco años de estudio y de reflexiones, en el curso de los cuales nuestros dos espíritus, bastante diferentes, se sintieron constantemente felices de hallarse juntos, creo que descubrimos un punto de vista nuevo y rico en posibilidades. Es lo mismo que hicieron, a su manera, los surrealistas de hace treinta años. Pero, a diferencia de ellos, nosotros no hemos ido a rebuscar del lado del sueño y de la infraconciencia, sino en el otro extremo: del lado de la ultraconciencia y de la vigilia superior. Hemos bautizado así la escuela que hemos creado: escuela del realismo fantástico. No debe verse en ella la menor afición a lo insólito, al exotismo intelectual, a lo barroco, ni a lo pintoresco. «El viajero cayó muerto, herido por lo pintoresco», dice Max Jacob. No buscamos el extrañamiento. No investigamos los lejanos suburbios de la realidad; por el contrario, tratamos de instalarnos en el centro. Pensamos que la inteligencia, por poco agudizada que esté, descubre lo fantástico en el corazón mismo de la realidad. Algo fantástico que no invita a la evasión, sino, por el contrario, a una más profunda adhesión.”
Que tengan un gran día,
Sergio Otaño
jueves, 1 de julio de 2010
El Juego Apasionante
Saber popular
Una cualidad curiosa de este deporte (que a la vez es espectáculo) es su universalidad, se juega fútbol en los más diversos países del mundo, desde los más ricos hasta los más pobres. Esta universalidad obedece en parte a la facilidad para improvisar un juego en cualquier sitio, sin importar el número de jugadores, el terreno o las condiciones atmosféricas. Efectivamente, un individuo sólo puede practicar frontón con la pared, realizar habilidades; de a dos, “cabeza a cabeza”; de a tres, el clásico “mete gol, entra”; etcétera. La única condición es que se disponga de una pelota, y aún ésta puede ser improvisada.
Durante el verano pasé mis vacaciones en Ghana, al éste de África. Allí visité un pequeño pueblo llamado Larabanga perdido en el norte de ese país, en medio de la sabana. Un lugar absolutamente irreal que parecía extraído de algún relato de Sherezade. Los habitantes en su totalidad musulmanes tradicionales que hablaban un precario inglés, apenas suficiente para poder comunicarme con ellos. Gente sumamente amable que vive en extrema pobreza y cuyo pasatiempo principal consiste reunirse a la sombra de un gran árbol en las tardes de sol abrasador. Cuándo se enteraron que yo venía de Argentina (para ellos un país europeo), inmediatamente y a coro dijeron “Messi” y luego “Tevez”, tal parece que nuestros compatriotas eran una especie de héroes locales. Con emoción descubrí que una jugada mágica del fútbol había achicado las distancias, había derribado todas las barreras: me había traído a casa en el medio de África.
La alegría y el juego son absolutamente humanos. El hombre busca la realización de estas cualidades por medio un objeto del mundo externo al que Sartre denomina “objeto emocionante”. Una vez que el sujeto experimenta la alegría con este objeto, trata de revivir la experiencia con la repetición del encuentro. Los encuentros sucesivos producen ciclos de alegría y nostalgia, alegría con el encuentro y nostalgia con la pérdida. Este acontecer cíclico construye una pasión que se revive intensamente.
El objeto es la pelota y la pasión es el fútbol.





¡JugarOn Line!